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La dislexia y las faltas de ortografía

¿Por qué la dislexia y las faltas de ortografía están relacionadas?

A partir de esta interrogante, queremos explicar las razones principales por las cuales la dislexia y las faltas de ortografía se vinculan directamente entre sí. Además de responder estas dudas, daremos a conocer las características específicas de los errores ortográficos que cometen las personas con dislexia y, por último, intentaremos aclarar el motivo por el cual las faltas de ortografía de quienes son disléxicos, no son comparables desde un punto de vista cognitivo, con respecto a los que no lo son.

Dislexia y Ortografía: ¿En qué van de la mano?

Para empezar, la dificultad específica de aprendizaje más frecuente es la dislexia. Actualmente, ésta afecta a un 10% de la población, y si bien tiene un fundamento neurológico, no tiene relación con la inteligencia.

Frente a esta realidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la dislexia está definida no sólo como un trastorno específico de lectura, sino también de escritura. Ello es así, ya que una de las manifestaciones de la dislexia se debe precisamente a la baja calidad léxica de los escritos realizados por las personas con dislexia, es decir que tienen una mayor tasa de faltas de ortografía.

De hecho, en un análisis empírico de textos escritos por disléxicos, el investigador Sterling [1], observó que las personas con dislexia cometen más faltas de ortografía a lo largo de toda su vida; incluso si se trataba de adultos entrenados. En otras palabras, incluso la población adulta con dislexia que ha recibido tratamiento, comete más faltas de ortografía en sus escritos que aquellas sin dislexia.

Descubriendo la tipología de los errores

En un análisis comparativo entre errores escritos por personas con dislexia en inglés y español, se pudo observar que la distribución de la tipología de los errores es similar, tanto en el tipo de errores, es decir; sustitución, omisión, adición, y transposición de letras, como en la frecuencia de los mismos.

Asimismo, dos análisis independientes tanto para inglés como para español, de dos corpus compuestos por textos escritos por personas con dislexia, demuestra que los errores ortográficos escritos por aquellos que tienen dislexia se solapan con los errores ortográficos de los que no tienen; hecho que hace aún más difícil su detección, pareciendo que las faltas de ortografía de las personas con dislexia se deben a la ignorancia de la lengua en que se escribe, en lugar de un trastorno neurológico.

La dislexia y el reconocimiento de los errores

Existen varios estudios en diversas áreas como la neurología, la psicología y la interacción hombre-máquina, que demuestran que uno de los indicadores de las personas con dislexia tiene que ver con la dificultad de reconocer palabras y de percibir conscientemente los errores ortográficos que escribieron.  Por ejemplo, las dificultades en el reconocimiento de palabras no sólo están presente en niños con dislexia, sino que también se mantiene en adultos que tienen este mismo trastorno.

Con respecto a la dificultad de reconocimiento de palabras, las personas con dislexia tienen un comportamiento diferente cuando se trata de poder reconocer los errores ortográficos. Por ejemplo, en dos estudios realizados con 122 participantes, 61 de ellos con dislexia diagnosticada, se utilizó tecnología de seguimiento ocular, conocida como eye-tracking. El ejercicio consistió en que los participantes debían leer textos con diferentes tasas de faltas de ortografía que oscilaban entre el 0%, 8% y 16%.

Este estudio reveló que para las personas con dislexia, los textos con errores no producen ningún efecto significativo en su comprensión porque no perciben los errores conscientemente, y por tanto esto no influye en la comprensión del texto. Pero para las personas sin dislexia, las faltas de ortografía provocaron una disminución en la comprensión del texto.

Los errores ortográficos pueden afectar negativamente en el currículo académico de los estudiantes, pues pueden llevar a obtener calificaciones más bajas durante la etapa escolar y universitaria. Sumado a ello, minan la imagen de las personas con dislexia haciéndolos parecer menos inteligentes y más despistados que los demás.

Por esto, es pertinente hacer hincapié en que los errores ortográficos de las personas con dislexia, a pesar de tener una apariencia parecida a los de las personas sin dislexia, tienen un fundamento neurológico; razón por la cual los disléxicos tienen más dificultades en reconocerlos de forma consciente.

Para intentar mejorar el escenario actual, sería importante que estos datos empíricamente validados fuesen tomados en cuenta al momento de evaluar y valorar a un alumno con dislexia en función de sus faltas de ortografía.

  1. Sterling, M. Farmer, B. Riddick, S. Morgan, and C. Matthews. Adult dyslexic writing. Dyslexia, 4(1):1–15, 1998.

 

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